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viernes, 11 de abril de 2025

El Dub como Resistencia Antifascista por Iggy Dub

El dub, un subgénero del reggae nacido en Jamaica en los años 60, encontró en Inglaterra un terreno fértil para crecer y evolucionar. Su llegada al Reino Unido estuvo marcada por la diáspora caribeña y la resistencia cultural de las comunidades afrodescendientes, que usaron la música como una herramienta de expresión y lucha contra el racismo. Sin embargo, a lo largo de su historia, el dub ha enfrentado una paradoja inquietante: su apropiación por sectores de extrema derecha en Inglaterra. ¿Cómo es posible que un género musical nacido de la resistencia se haya cruzado con ideologías opuestas a sus valores originales?

Orígenes del Dub y su Llegada a Inglaterra

El dub nació en los estudios de Kingston, Jamaica, cuando productores como King Tubby y Lee "Scratch" Perry comenzaron a experimentar con las pistas instrumentales del reggae, añadiendo efectos de eco, reverberación y manipulación de bajos. Esta nueva forma de producción musical influyó en géneros como el punk, el new wave y la electrónica en Inglaterra, convirtiéndose en una herramienta poderosa de comunicación en la cultura underground británica de los años 70 y 80.

A medida que la música dub se expandía en Londres, Birmingham y otras ciudades con fuerte presencia caribeña, también se convirtió en un vehículo de protesta. Bandas y colectivos como The Clash, Mad Professor y On-U Sound fusionaron el dub con el punk y otros estilos, utilizando sus letras y ritmos como denuncia del racismo y la violencia policial.

El Dub como Resistencia Antifascista

El Reino Unido vivió un auge del racismo y la xenofobia en los años 70 y 80, con grupos ultraderechistas como el National Front (NF) promoviendo ataques contra comunidades inmigrantes. La música reggae y dub fueron parte de un movimiento de resistencia que buscaba enfrentar la discriminación. Eventos como el Rock Against Racism (RAR), donde se presentaban artistas de dub y punk, fueron clave en la lucha contra el fascismo.

Las sound systems (sistemas de sonido móviles) se convirtieron en espacios de comunidad donde los jóvenes afrocaribeños podían expresar su identidad y resistir la opresión. Estos espacios no solo eran lugares de disfrute musical, sino también centros de organización política contra la violencia racial en Inglaterra.

La Apropiación del Dub por Grupos de Extrema Derecha

A pesar de sus raíces antifascistas, el dub también ha sido objeto de apropiación por sectores de derecha. En los últimos años, algunos movimientos neonazis y de ultraderecha británicos han intentado absorber elementos del dub en un intento de blanquear su imagen y atraer a nuevas generaciones.

Este fenómeno se ha observado en redes sociales y foros de extrema derecha, donde se utilizan fragmentos de dub en videos propagandísticos. En algunos festivales y clubes de música electrónica, ciertos DJ han sido señalados por permitir la infiltración de estos grupos en espacios tradicionalmente antifascistas.

Resistencia y Reivindicación del Dub

A pesar de estos intentos de apropiación, la comunidad dub ha mantenido una postura firme contra la extrema derecha. Artistas y colectivos han organizado eventos y campañas para recuperar el dub como una herramienta de resistencia cultural. Iniciativas como Love Music Hate Racism y Dub Against Racism han fortalecido el mensaje original del dub y su papel en la lucha contra la intolerancia.

Además, el crecimiento del dub en plataformas digitales ha permitido que su mensaje alcance a nuevas audiencias, reforzando su identidad como un género de resistencia y unidad. DJs y productores continúan utilizando la música como un canal de protesta, asegurándose de que el dub siga siendo una voz contra el fascismo en el Reino Unido y más allá.

Conclusión

El dub en Inglaterra ha sido un arma cultural poderosa en la lucha contra el racismo y la opresión. Aunque ha habido intentos de apropiación por parte de sectores de extrema derecha, su esencia sigue ligada a la resistencia y la lucha por la justicia social. Más allá de las disputas ideológicas, la historia del dub en el Reino Unido nos recuerda que la música no solo es entretenimiento, sino también una herramienta de transformación social.

por Ignacio A. Irazoqui aka Iggy Dub

lunes, 3 de junio de 2024

"La Leyenda de Toots Hibbert ...y el Reggae Tuvo Soul" - Tony Vardé - Grupo Editor Colectivo Flota Negra - 2024


Con mucha emoción y felicidad, me toca anunciar la edición de mi nuevo libro disponible ya en preventa, “La Leyenda de Toots Hibbert - … y el Reggae tuvo Soul”. En esta obra me propuse recorrer el legado de una de las voces más importantes de la música jamaiquina. Desde sus inicios en la iglesia de su pueblo en la Jamaica rural, su llegada a la gran ciudad, la creación de su trío, sus éxitos en la era del ska, sus días en prisión y su conquista de los mercados internacionales, la historia de Toots Hibbert, el hombre que puso nombre al reggae, se transforma en estas páginas en una leyenda. El libro, editado por la editora autogestiva y afrocentrada Grupo Editor Colectivo Flota Negra, cuenta con prólogos de Juanchi Baleirón, líder de Los Pericos, y del autor español Lutxo Pérez.

Con una narrativa dinámica apoyada en entrevistas y gran cantidad de material de archivo, intento aportar mi mirada con un libro para escuchar, un trabajo que hace justicia y pone por primera vez en papel la obra de uno de los artistas jamaiquinos más influyentes. El libro incluye entrevistas que realicé a Ragnampaisser, Rudi King, Andy Bassford, Justin Henzell, Roger Rivas, David Katz, Paul Stone, Don Camel, Victor Rice, Gabriel Corocher, Osvaldo González, Daniel Flores, y textos de Perry Henzell, Javier Martín Boix, Julio Gómez, Soulsolete, Neco y Diana Hernández.

Este libro no es una enciclopedia, no es definitivo, es un primer acercamiento, es un puntapié inicial, ordena y reúne información, aclara muchos aspectos la vida y la música de Toots y puede funcionar como una puerta de entrada a su obra. La música de Toots Hibbert va más allá de un género. Claro que fue un pionero de la música jamaiquina, habiendo sido el hombre que inventó la palabra reggae, pero fue alguien que también se focalizó en darle al reggae un abordaje soul como nadie, me atrevo a decir. La influencia de Ray Charles –con su bagaje country western también- y de Otis Redding,  sus referentes principales, y de la influencia religiosa, ya sea desde la tradición Afrocristiana hasta la fe rastafari, el góspel es algo que está permanentemente en su música. Por todo esto, es uno de esos artistas universales que jugaron en la misma liga que Aretha, que John Coltrane, que James Brown, B.B King, Bob Marley, uno de los grandes, una figura muy apreciada y admirada por sus contemporáneos.

Del prólogo de Juanchi Baleirón
“Siempre nos pareció importante que todos supieran de la influencia que Toots and The Maytals tuvo sobre Pericos y al mismo tiempo invitar a la gente a que escuche su música. Es un artista que nos marcó siempre, con discos que nos influyeron mucho, con una banda que era una aplanadora, con un beat único, diferente y que fue determinante para nosotros”.

Del prólogo de Lutxo Pérez 
“Tratándose de una figura tan esencial para entender el reggae y,  qué demonios, el soul, resultaba inexplicable que todavía no contáramos con una biografía de Toots. En este libro, Tony acepta esa tarea titánica con el rigor del cronista y la pasión del fanático. Su documentado relato se ve salpicado por su experiencia y la de muchos otros amantes del reggae. La obra de Toots es un vínculo, un punto de encuentro, la definición perfecta de lo que entendemos como reggae. Y eso mismo es este libro.  

El libro está disponible en mi cuenta de Instagram, @tonysoulmanok, se puede solicitar a través de mi mail tonysoulman@gmail.com o en Malungo libros, puesto 44 de la feria de libros de Parque Centenario, CABA

https://www.instagram.com/p/C7xA5foPj-a/



viernes, 5 de mayo de 2023

Canciones con historia: “Desmond Dekker came first” (Toots and The Maytals) por Nico Sarra

Este texto fue publicado originalmente en el número 3 de "Magia Negra - Ska & Reggae Fanzine". Gracias a Nico por cederlo para el blog de Escuchate Esto! 
Si quieren contactarse con el, pueden buscarlo en Instagram @nicolas_mnf

En 1963 tuvo lugar por primera vez el Jamaica Independence Festival, creado por esa controversial figura llamada Edward Seaga, cuyo aporte a la industria musical jamaiquina es tan innegable como su nefasta responsabilidad en el fogoneo de la peor violencia política y social que sufrió el país a fines de los 70’s. A partir del año 1966 este festival, que abarcaba actividades culturales varias, da un giro y pasa a centrarse mayoritariamente en la música, en especial el segmento Festival Song Competition: un concurso de canciones que cada vez iría cobrando mayor relevancia con el correr de los años, cuyos participantes debían ser exclusivamente jamaiquinos, y sus obras intentar reflejar el espíritu nacional y orgullo identitario.

Desde entonces dicha tradición se ha mantenido, dando lugar a performances, eventos culinarios y diferentes tipos de entretenimiento, premiando con todos los honores a las canciones especialmente compuestas con el objetivo de intentar ganar esta célebre festividad. Sin embargo la canción que hoy nos ocupa en esta sección no fue precisamente hecha para llevarse los laureles en el Festival, sino que más bien se trata del testimonio de un hombre vencido cuya derrota tuvo lugar en el marco del mismo. 

Esta es la historia detrás de la que quizás sea la única canción que narra un contratiempo sufrido en el Festival Song Competiton, y cuyos damnificados resultaron ser Henry "Raleigh" Gordon, Nathaniel "Jerry" Mathias, y Frederick "Toots" Hibbert, más conocidos como Toots and The Maytals.

Los Maytals fueron el primer grupo en ganar el Festival Song Competition de 1966 con su tema “Bam Bam” (BMN, 1966). El ´66 fue un año convulsionado por la llegada a Jamaica de Haile Sellasie y la creciente ola de violencia entre pandillas rivales por el control del territorio, que se manifestó dentro de la música en el cambio de ritmo que poco a poco iba desplazando al Ska para darle lugar al Rocksteady. 

Los siguientes ganadores fueron The Jamaicans, quienes con su infalible hit “Baba Boom” (Treasure Isle, 1967) se abrieron camino derrotando nada menos que a Desmond Dekker, quien tuvo que conformarse con un destacable y honroso segundo lugar al que quedó relegado su tema “Unity” (Beverley’s, 1967). De dicha edición del Festival, es decir la de 1967, se destacan dos hechos trascendentales: el primero involucra al siempre genial Bunny Lee, quien por aquel entonces se dedicaba a promocionar canciones para sus representados y junto a unos conocidos (que parece resultaron ser su cuñado Derrick Morgan y los futuros Hippy Boys/Upsetters, Alva Lewis y Glen Adams) no tuvieron mejor idea que comprar el grueso de las entradas del evento, ya que cuando se adquirían las mismas automáticamente se accedía a la posibilidad de votar por la canción que resultaría ser la flamante campeona.

Por supuesto que fue su maniobra la que consagró vencedora a “Baba Boom”, producida por Duke Reid, solo que también se suponía que una táctica similar iba a ser empleada para darle el podio a “Unity”, como a su vez había arreglado por otro lado con el productor de la misma, Leslie Kong. Es decir, movió todas las fichas desde las sombras, a su merced, beneficiando al mejor postor en pos de hacer prevalecer sus intereses personales: ilimitadas horas de grabación en el Treasure Isle Recording Studio, del Duke.

Además de la ventajera pero efectiva estrategia de Bunny Lee, el otro hecho importante tuvo que ver con la ausencia de los ganadores de 1966: el más joven de los Maytals, Frederick “Toots” Hibbert, había sido encarcelado por posesión de marihuana y condenado a varios meses tras las rejas, lo que por supuesto ausentó al grupo no sólo del Festival sino también de los estudios de grabación. Pero pasados los meses que permaneció privado de su libertad, los cuales a su vez sirvieron de inspiración para su icónico “54-46 That’s My Number”, Hibbert logró reagruparse con Mathias y Gordon para volver a la pistas: The Maytals resurgían de las cenizas y estaban dispuestos a participar nuevamente, convencidos de ser capaces de recuperar el título que les fue arrebatado durante su ausencia. 

Lo cierto es que el asunto no venía tan sencillo, si bien el trío podía considerarse ya en aquel entonces como un grupo de cabecera que además volvía a la acción generando no pocas expectativas entre el público, también participaban otros grupos y solistas que se habían preparado en óptimas condiciones y traían consigo excelentes canciones bajo el brazo. Solamente por nombrar algunas de las que quedaron entre las ocho preseleccionadas y otras que ni siquiera llegaron a eso, podemos hablar de “Check up” de Al & The Vibrators. Un conjunto vocal que el año anterior había quedado entre los primeros puestos con su “Move Up”, e intentó repetir la fórmula presentando este Rocksteady muy similar, que lamentablemente no les alcanzó para clasificar a la final del certamen.

Entre los que tuvieron mala fortuna de quedar afuera rápidamente es de destacar la presencia del dúo compuesto por los talentosos Glen Brown y Dave Barker, quienes también fueron con hambre de gloria apostando por el nuevo sonido de moda en aquel 1968: el Reggae, lo que dio como resultado una canción estupenda bajo el título de “Wake up to reality”, al igual que “Check up” de los Vibrators producida por Sonia Pottinger. 

Otro que no se anduvo con chiquitajes fue Roy Shirley, que para la ocasión unió fuerzas con Prince Buster para grabar un sencillo pero buen corte llamado “Golden Festival”, el cual fue también eliminado en las fases iniciales. Una verdadera pena tanto lo de “Golden Festival” como lo de “Wake Up to Reality”, ya que a diferencia del Rocksteady de Al & The Vibrators, estas ni siquiera quedaron entre las ocho preseleccionadas para poder competir por el primer puesto. A medida que el número de contendientes se iba reduciendo la calidad musical de los pocos que seguían firmes batallando por un lugar en la final demostraba por qué habían llegado hasta ahí.  Perecieron en el intento algunas canciones bastante buenas pero las cartas ya estaban echadas y el destino quiso que los cinco finalistas sean The Techniques, Desmond Dekker, Derrick Harriott, Clancy Eccles y, por supuesto, Toots and The Maytals… cinco nombres sinónimo de peso, historia y talento dentro de la música jamaiquina, dispuestos a emplear sus mejores armas para quedarse con el tan ansiado festival de la canción.

El grupo fundado por Winston Riley, que para esta oportunidad lo completaban Bruce Ruffin y Pat Kelly como voz líder, tiró a la cancha “Run Come Celebrate (Festival 68)” (Treasure Isle, 1968), en la que resultó una de las mejores intervenciones de The Techniques en el Festival Song Competition.

Desmond Dekker venía en alza; aquellos fueron años de gloria para este hombre que poco tiempo después tocaría el cielo con las manos, y como vamos a ver, su participación correría la misma suerte gracias a “Intensified Festival 68” (Beverley’s, 1968). Tanto Derrick Harriott como Clancy Eccles son palabras mayores, y ambos supieron entregar lo mejor de sí mismos para la ocasión. El primero con un tema que lleva como estandarte su inconfundible marca registrada en cuanto a sonido, “Tang Tang Festival song” (Crystal, 1968), y el segundo pisando fuerte con ese bombazo que a mi parecer bien podría haber superado a cuanta canción se le cruce en frente, “This Festival 68” (Clancy’s, 1968). 

Por último, completando este de ‘grupo de la muerte’, Toots y los Maytals tampoco fueron a menos con la canción que eligieron para competir, “Bam Today Bim Tomorrow” (Beverley’s, 1968), pero pecaron de inocentes pensando que un posible intento de secuela de su triunfante “Bam Bam” los convertiría en claros ganadores. ¿Qué fue lo que pasó? Lo que Toots narra cantado de manera brillante en “Desmond Dekker came first”:

“Desmond Dekker salió primero

y The Techniques en tercer lugar,
Clancy Eccles corría cuarto
y Derrick Harriott llegó quinto,
Así que salí segundo
en la competición.
Solo hay una forma correcta o incorrecta
para hacer cualquier cosa”.

Desmond Dekker logró sacarse la espina del año anterior y se coronó campeón por primera vez del Festival Song Competition ganándole cabeza a cabeza a The Maytals, quienes no tuvieron mejor idea que ponerle música y letra a su derrota bajo el sugerente título “Desmond Dekker salió primero”, como ya se mencionó, quizás la única canción compuesta para testimoniar una derrota en el festival musical más famoso y longevo de Jamaica. Pero cuando se cae al suelo hay que saber levantarse, las cicatrices están ahí para recordárnoslo, todo es aprendizaje en esta vida hija de fruta y Toots and The Maytals aprendieron bien la lección: volverían para ganar el Festival en dos oportunidades con “Sweet and Dandy” en 1969, y con “Pomps and Pride” en 1972.

Datos de color: 

Muchos discos ganadores o simplemente participantes en el marco del Festival llevan inscriptas en sus etiquetas leyendas como “Festival 1971 winner”, “Festival song 1967”, “Festival 1968”, “Jamaica Festival Song 1970”, etc. 

Ni The Maytals ni Desmond Dekker fueron los artistas que más veces ganaron el Festival Song Competition, sino Eric Donaldson que lo hizo en ¡¡siete oportunidades distintas!!  (1971, 1977, 1978, 1984, 1993, 1995 y 1997).

No eran bien vistas las canciones con mensajes de protesta o contenido social, si bien podían gustar al público también podían ser rechazadas (¡y lo eran!) por el jurado que esperaba escuchar melodías que exaltaran el espíritu de unidad como nación. A Clancy Eccles, por ejemplo, llegaron a rechazarle en 1969 su “Dollar Train” ‘debido a sus ideas sobre el Black Power’.

“Desmond Dekker came first” nunca llegó a salir editada oficialmente.


Q.E.P.D Frederick “Toots” Hibbert.


martes, 1 de febrero de 2022

Byron Lee por Soulsolete

Antes de que el ska y el reggae fueran conocidos fuera del Caribe, hubo un personaje clave que logró seguidores internacionales tocando música jamaicana y desempeñó un papel vital en la popularización de sendos géneros en todo el mundo. Su nombre, Byron Lee, el gran protagonista de la siguiente entrada del blog de Escuchate Esto!

Byron Lee formó parte de esa larga estirpe del mestizaje chino-jamaicano que, con sus invaluables producciones y trabajo, aportó una inmensidad de composiciones al desarrollo de la música jamaicana y, por extensión, en la música popular a nivel mundial. Nunca podemos olvidar que personajes como Ivan Chin en la era del mento, Leslie Kong, Randy Chin, Justin Yap, Charlie Moo o The Hoo Kim Brothers en Channel One Studios, fueron algunos de los arquitectos de la cultura sonora de nuestra isla musical favorita a los que debemos agradecer la colocación de algunas piedras angulares del reggae en el panorama mundial. Pero esa, es una batalla que ya fue contada magníficamente por el anfitrión de Escuchate Esto! y no procede en absoluto para desviarnos del camino con el que empezamos a contar esta otra historia.      

Lee aprendió a tocar el bajo de manera autodidacta y el piano en el colegio, pero pulsó el botón de pausa cuando entró a formar parte del equipo de fútbol de St George’s College. La camiseta que usaba dicho equipo tenía un escudo con San Jorge matando al dragón. Cuando el equipo ganó varias copas en tres divisiones, los jugadores celebraban las victorias en el vestuario con cánticos que, sin quererlo, dieron lugar a la génesis de la denominación de la banda de Byron Lee. The Dragonaires comenzaron a forjar su fama como grupo en la isla tocando Mento y Calypso allá donde les dejaban. 

Lee abrió una agencia de reservas y promoción de conciertos a principios de los años 60, Lee Enterprises Limited, así como su propio sello, Dragon's Breath. Trajo a Jamaica a artistas estadounidenses como The Drifters, Chuck Berry, Sam Cooke y Fats Domino y se encargó de que su banda fuera la encargada de tocar en calidad de acompañantes musicales junto a dichas estrellas. Con Lee a la cabeza y el manager Ronnie Nasralla co-produciendo y manejando los arreglos comerciales, los Dragonaires hicieron todos los movimientos correctos para despegar con éxito, algo que Lee aprovechó con la llegada del Ska. En ese instante, el que el grupo adaptó su repertorio a sabiendas de que dicho género podía convertirse en uno que proporcionara una identidad musical propia a la isla, rompiendo así el largo dominio del R&B estadounidense.

En 1962, la banda tuvo una excelente exposición internacional cuando millones de personas vieron la película 'Dr. No' de James Bond. Filmada en Kingston y alrededores, presentaba a Lee y los Dragonaires en un selecto club nocturno mientras tocaban “Jump Up”. La escena en la que aparecen es, además, doblemente interesante desde el punto de vista de la casualidad cultural, ya que entre los extras que bailan al son de la música de la banda, se encuentra un jamaiquino blanco llamado Chris Blackwell, quien formaría Island Records aproximadamente un año después de dicha aparición fílmica.

El gran año para Lee fue 1964, momento en el que The Dragonaires tocaron en la Feria Mundial de Nueva York respaldando a Prince Buster, Eric Morris y Peter Tosh. Fueron una sensación en la feria y, gracias a ello, lograron dar conciertos importantes en algunos de los mejores clubes nocturnos de Manhattan. De vuelta en Jamaica, Lee compró WIRL a Edward Seaga y la renombró como Dynamic Sounds Recording, Inc., donde serían grabados una inmensa mayoría de los éxitos de Reggae de principios de los 70, así como material de artistas de la talla de Roberta Flack, Paul Simon, Johnny Nash o The Rolling Stones.

En medio de todas estas actividades musicales y comerciales, Lee mantuvo un calendario completo de presentaciones y grabaciones, editando sencillos regularmente y álbumes con una asiduidad anual. Fue eminentemente exitoso, aunque en años posteriores, incurriría en la ira editorial de algunos escritores que consideraban a su banda de baile como una versión pálida y diluida del ska, en comparación con agrupaciones como The Skatalites, The Maytals o The Wailers. Sin embargo, es innegable que Lee y su banda contribuyeron sobremanera a popularizar el ska y la música jamaicana durante los años 60. A pesar de esta supuesta naturaleza diluida atribuida, Lee y los Dragonaires mantuvieron seguidores hasta finales del siglo XX. Cuando la música dancehall comenzó a tener auge en Jamaica, Lee expresó abiertamente que no le gustaba y convirtió a los Dragonaires en una banda de soca, deleitando a las multitudes con sus nuevos temas en la celebración anual del carnaval de Jamaica.

Byron Lee continuó en activo incluso después de cumplir 70 años en 2005, pero al año siguiente fue diagnosticado de cáncer de vejiga y quiso hacer pública su experiencia con la enfermedad con el objetivo de crear conciencia. Fue un tipo con un alma enérgica, un caballero y un astuto hombre de negocios cuya fuerza motriz final fue el poder edificante de la música, y pese a que a menudo no se le toma en serio como músico, nadie puede negar todo lo que hizo por los ritmos caribeños.

A modo de cierre, y no sin antes agradecer con cariño y sinceridad a Tony su deseo de incluir de nuevo con nuestra participación en su blog, recomendamos darle una escucha a un disco de Byron Lee donde el rocksteady es el protagonista. Eso sí, no esperéis encontrar los habituales sonidos empalagosos o romanticones de Desmond Dekker, Alton Ellis o Tommy McCook & The Supersonics, más bien canciones con carácter y fuerza.

Muchas gracias y hasta la próxima. 
Soulsolete

 


lunes, 30 de agosto de 2021

Lee "Scratch" Perry (1936 - 2021)

"Gigante, pionero, visionario, leyenda, genio" ... son algunas de las palabras que se utilizan para definir a Lee Perry.  O como lo describió un usuario de youtube: el "Bruce Lee" del Dub. Hablar de él como "productor" es quedarse corto, debemos referirnos e Lee Perry como un genio que cambió la música e influyó de manera gigante en los sonidos que escuchamos hoy en día, alguien de la talla de un Isaac Hayes, Stevie Wonder, Jimi Hendrix, Muddy Waters, Prince. Su influencia y su legado son tan vastos que es difícil pensar por donde empezar. 

Los faders y las perillas eran sus pinceles y la consola y la mesa de mezcla su lienzo. Ya lo dijo Keith Richards, "Lee Perry es él Salvador Dalí de la música. Mas que un productor, el sabe cómo inspirar el alma del artista. Scratch es un shaman."

Cuando le preguntaron cómo con una mesa de cuatro pistas creó sonidos que productores expertos fueron incapaces de recrear con complicadas máquinas digitales, "Scratch" respondió: "Solo había 4 pistas en la mesa, pero yo recibí más de 20 de los extraterrestres". 

En un pasaje del documental "Roots, Rock Reggae"  se ve a Lee “Scratch” Perry en acción grabando a The Upsetters junto a las voces de Junior Murvin y The Heptones en el Black Ark studio en Kingston en el año 1977. "Por los standards de otras personas -dice la voz del narrador - los instrumentos pueden sonar distorsionados, mal balanceados, pero son estos los elementos que le dan al reggae el crudo sonido que no puede ser copiado en otra parte del mundo." En el mismo video, Perry lo explica mejor que nadie: "riddim from the guetto, lyrics from the streets."

En 1966, grabó "I am the upsetter" y ya nada sería lo mismo. Dos años después produjo una canción con un nuevo ritmo, nunca oído antes, "Long shot", para The Pioneers, considerada por muchos el primer reggae, antes incluso de que existiera ese término. Su cruce con Bob Marley & The Wailers en los primeros setenta, su propia banda The Upsetters, y, a partir de 1974, con el estudio Black Ark como instrumento principal de su creatividad fueron hitos de su obra. Perry facturó clásicos del reggae como Police and Thieves (Junior Murvin), I Shall Be Released (The Heptones) o Chase the Devil (Max Romeo). 

El documental "The Upsetter" trazó 70 años en la vida de Lee Scratch Perry en una entrevista concedida a los cineastas Ethan Higbee y Adam Bhala Lough en Suiza en 2006, además de ser un legado visual único de 30 años de música y cultura jamaicanas. 

Si a punta de pistola, me obligarían a elegir un solo track de toda su obra, ese sería "Jungle Lion", su propia re interpretación de "Love & Happiness" de Al Green. 

Y ya saben, Lee Perry no murió, simplemente volvió a su planeta. 

Fuentes:

Jamaica Observer
https://twitter.com/soulsolete
https://twitter.com/lutxo_2073

lunes, 12 de julio de 2021

Tha Skatalites - Entrevista con Lutxo Pérez

Dentro del ciclo #BlackFriday de Modo Nocturno radio, del que participo convocado por Pablo Oliphant, dedicamos el programa del 25 de junio a The Skatalites, la banda de Ska más grande, importante, e influyente de todos los tiempos, esa que representa el tronco para el frondoso árbol lleno de ramas que es la música jamaiquina. La discografía en forma directa en conjunto o por separado de sus miembros, la influencia de este grupo es absolutamente fundacional y las ramificaciones se extienden literalmente hasta nuestros días.   

Durante el programa, pudimos hablar con Lutxo Pérez, escritor y periodista español especializado en la música de Jamaica. Compartimos en esta entrada del blog nuestra charla con Lutxo

Pablo: ¿Podemos hablar de los Skatalites como hombres del Jazz? 

Lutxo: Claro! El jazz llega a Jamaica en los años 20 y a partir de entonces se empiezan a configurar una serie de músicos de jazz muy notables dentro de la Isla. En un principio Jamaica no tiene una industria musical propia, tiene unos cuantos espacios donde se interpreta música sobre todo para los británicos que en ese momento son los que gobiernan la isla y también para los turistas norteamericanos. Entonces muchos de estos jazzmen van a tener que buscar su fortuna en otras islas cercanas como Bahamas, donde quizá había una mayor escena también relacionada con el turismo. Y bueno, pues el que fue el jefe de los Skatalites, Tommy McCook,  allá por los años 50 se fue a hacer una estadía en Nassau, capital de Bahamas, y allí acabó residiendo 3 o 4 años. El se volvió a Jamaica y ya había como una escena importante de propietarios de "sound systems" que quieran grabar a músicos locales y que querían canciones propias de Jamaica para poner en sus "sound systems" y ya empieza a nacer la idea de crear una superbanda. Coxsone Dodd, que en 1961 fundaría Studio One, tuvo esa ambición; juntar a los mejores músicos de la Isla para que su house band, la banda de su estudio, este compuesta por los hombres mas brillantes y con mayor talento. Lo curioso de esto es que Tommy McCook se consideraba , como lo decías, un jazzman, entonces no le interesaba la música que se estaba haciendo en Jamaica, que tenia como muchas influencias del Rythm & blues de New Orleans, el quería dedicarse al jazz. Y hay una historia muy curiosa que tiene que ver con una canción producida por Sir Coxsone Dodd que se llama "Schooling The Duke", una canción instrumental muy bonita de la que ya participan muchos de los músicos que van a acabar siendo los Skaltalites. Después de haber rechazado ser el jefe de esa banda, Tommy McCook escuchó la canción "Schooling The Duke" en la radio y dijo "Vaya, esto es mas jazz de lo que pensaba... esto es definitivamente jazz!". Y ese fue el momento en que el dijo "Ok, quiero ser el jefe de la banda" y cuando se empezó a gestar esta formación de estrellas, de genios que fue The Skatalites.  

Tony: La independencia del Imperio Británico se firmaba en 1962 y la banda sonora de aquella gran fiesta la iba a poner el ska, la música de la independencia y el primer ritmo nacional de la isla. De qué forma ambos eventos se retroalimentan?  

Lutxo: la independencia tiene un valor simbólico brutal para la escena musical de la isla. Como todas las escenas de raíz negra, y en concreto la jamaicana, que se desarrolla en un espacio muy pequeño, en Kingston, es una escena que esta constantemente hablando de lo que le ocurre a los habitantes de la ciudad. Es una escena que explica la sociedad, o actúa como espejo de la sociedad jamaicana. Cuando llega la independencia, primero hay una escena muy importante de estudios y de propietarios dispuestos a pagar a músicos y a técnicos para grabar canciones y sacar discos, y de repente el hecho de que Jamaica se convierta en una nación dependiente, hace que el publico tenga muchas mas ganas de escuchar "temas locales". De hecho durante 1962 cuando se produce la independencia hay todo un subgénero de canciones que tienen que ver con la independencia de la isla, con temas nacionalistas, y en este contexto el ska, que es un ritmo que se viene cociendo desde finales de los años 50, de repente toma una entidad mucho mayor. Los jamaicanos lo relacionan con el ritmo propio de la isla, el primer ritmo moderno y urbano y a la vez el ritmo de la independencia. Siendo el ska una música tan alegre y acelerada, pues tiene los ingredientes perfectos para servir como banda sonora a esa gran celebración. 

Pablo: Tiene que ver con esto que el ska tiene un espíritu de libertad muy grande, ¿es cierto?  

Lutxo: Totalmente. Como les decía, el ska viene desde las raíces del Rythm & Blues mas alocado y en Jamaica los propietarios de los Sound Systems en los 50, cuando no había producción musical, tenían que tirar constantemente de discos de la escena negra de Estados Unidos. Era algo muy curioso, buscaban canciones pero no cualquier tipo de canciones. Les gustaban mucho las baladas, porque en todos los bailes tenia que haber un momento para que las parejas disfrutaran del contacto físico, pero sobre todo les gustaban los ritmos mas viscerales de Rythm & blues, ese que se hacía en el Sur de los Estados Unidos, que ademas le había llegado a ellos por las emisoras de radio de Tennessee o de New Orleans. New Orleans de hecho era muy importante porque tenía un estilo muy sincopado, artistas como Professor Longhair tenían este off-beat que luego los jamaicanos imitarían. Yo creo que el ska es muy interesante porque tiene un influencia muy clara de estos ritmos de los que os estoy hablando y sin embargo también se deja influir en gran manera por el resto de las músicas que se están produciendo en el Caribe. Ritmos cubanos, el Mambo, y también el Calypso de Trinidad. Entonces al final los jamaicanos que son expertos en tomar prestado, copiar pero hacerlo a su manera, de repente consiguen esta especie de híbrido de un montón de fuentes diferentes que consigue esta música tan enérgica y alegre como es el ska.   

Tony: Otra institución importante para el desarrollo de los Skatalites y de muchos músicos de Jamaica fue el Alpha Boys School, que es en gran parte responsable de que este grupo de músicos, una especie de constelación de estrellas confluyeran en un mismo espacio tiempo. 

Lutxo: La plana mayor de los Skatalites, Tommy McCook, Don Drummond, Lester Sterling, Dizzy Moore, todos ellos que tocaban los instrumentos de viento, menos Roland Alphonso se formaron en Alpha Boys School, unas escuela para jóvenes de barrios marginados de Jamaica, niños que no tenían oportunidades, donde te enseñaban un oficio pero que tenia una importante sección musical. Y es curiosos, porque esta escuela las llevaban adelante un grupo de monjas católicas que deberían ser muy progresistas para la época, porque no querían dar a esos chavales una formación clásica, sino que les interesaba n mucho el tipo de estilos que se estaban practicando en ese momento, tanto en Estados Unidos como en Jamaica, y estamos hablando de los estilos de los negros. En esta escuela surge como una especie de germen que va a educar a estos y a muchos otros músicos que van a ser el tronco del gran árbol de la música jamaicana y de sus muchísimas ramificaciones. 

Tony: ¿Porque decís que fue una banda que estaba destinada a naufragar? 

Lutxo: Había demasiado gallo en ese corral. Estaban dos saxos tenores, como Roland Alphonso y Tommy McCook, por cierto los dos procedentes de Cuba, que era don instrumentistas maravillosos, que tocaban el mismo instrumento y tenían una competencia brutal entre ellos. Luego había otros músicos como Don Drummond que por si solo era capaz de parir unas discografías inmensas, unas canciones brutales. Entonces evidentemente aquel experimento de los Skatalites no iba a durar mucho. Pero ademas creo que los Skatalites fueron el molde para las futuras bandas que iban a llegar en los sucesivos ritmos de Jamaica, para que esas bandas posteriores se conformaran y tuvieran una identidad. 

Pablo: ¿De qué manera los rudimentarios estudios de la época influyeron en el sonido o en la vigencia de las canciones? 

Lutxo: La música jamaicana vive mucho de la economía de medios y de que las limitaciones sean parte del motor de la creatividad. Yo creo que es muy importante que los estudios fueran tan precarios para que sus canciones tuvieran esa chispa que perdura hasta hoy. Y luego también creo que es muy importante el que todo estuviera pasando no solo en una Isla, sino dentro de una ciudad, y dentro de esa ciudad en una serie de barrios muy concretos y los músicos formaban parte de ese tejido cultural y estaban constantemente cruzándose los unos con los otros. También es importante que no hubiera bandas fijas. Hay alrededor de 20 músicos que participaron en grabaciones que acreditamos como The Skatalites, no había banda fija. Cruzarse unos con los otros, al final conseguía que cada uno pusiera su granito de arena y se consiguiera un estilo mu propio y peculiar, que aunque a muchas personas ajenas a el les pueda parecer reiterativo, durante su corta historia tiene muchos matices y subgéneros diferentes. 

Tony: Hay que hablar de Don Drummond, el trombonista del grupo y principal compositor, uno de los músicos más influyentes de la música jamaiquina y sin dudas, uno de los trombonistas más importantes de la historia, ya no hablo de la música jamaiquina, sino de la música en general.

Lutxo: Si Don Drummond hubiera nacido en Estados Unidos probablemente hoy lo tendríamos a la altura de un Charles Mingus, por nombrar a alguien importante. Había muchos aspectos de su vida bastante peculiares, adoptó rápidamente la religión rastafari, no le gustaba demasiado juntarse con gente blanca y tenía en general una vida muy errática. Iba a tocar con los Skatalites y se marchaba antes de cobrar, luego tuvo un problema muy grande porque el trombón que tenía se lo había comprado Coxsone Dodd y de alguna forma ese trombón representó una cadena que lo iba a atar para siempre a Coxsone. Antes de asesinar desgraciadamente a su novia de la época, Drummond ya había estado internado en el hospital psiquiátrico. Mas allá de esto, es una de esas personalidades que , atormentadas o no, tienen una sensibilidad extraordinaria, un talento innato para hacer sonar su instrumento. Es uno de esos instrumentos que en las canciones de la época es muy fácil de reconocer aunque no tengas el oído musical muy entrenado, porque el trombón de Don Drummond suena a "trombón de Don Drummond" y no hay ningún trombón que suene asi de bien. Otra de las cosas que eran muy importantes acerca de su papel en the Skatalites era sus habilidades como compositor. De las canciones originales de los Skatalites, quizá las mejores en mi forma de verlo, son las composiciones de Don Drummond. En aquella época no había tantos compositores en Jamaica. Y luego tiene una cosa que son los solos. Los solos en el ska son muy diferentes al jazz, pues en el jazz tenían discos LPs de 12 pulgadas para grabar solos de 5 minutos si querían. Sin embargo el ska es un genero que se comercializó en 7 pulgadas, por lo tanto tenian unos 3 minutos para grabar el tema, y si el tema era vocal, pues el espacio para los solos era muy pequeño. Y es maravilloso ver como Don Drummond en esos 20, 30 segundos que tenia para interpretar un solo, hacía unas piezas tan bellas y tan conmovedoras. Un buen ejemplo es "Skill and Craft" de Owen & Leon Silvera, un ska brutal con un solo de Don Drummond espectacular. 

Las grabaciones de los Skatalites deben ocupar un lugar privilegiado en la historia de la música. Podemos poner sus grabaciones a la altura de Louis Armstrong, Muddy Waters, … artistas influyentes de la música negra. 

Agradecemos una vez mas a Lutxo Perez por la amabilidad de brindarnos estos minutos para charlar.  

Pueden escuchar la charla y el programa en este link 
https://www.ivoox.com/escuchate-esto-63-entrevista-a-lutxo-perez-audios-mp3_rf_72107721_1.html

twitter @lutxo_2073 
Podcast de Lutxo: Cinta de Varios

domingo, 2 de mayo de 2021

The Kingstonians – Sufferer - 1968 / Por Soulsolete

Cada mañana al iniciar una nueva jornada tenemos la misma rutina: saludamos afectuosamente a la perrita malvada, preparamos una gran dosis de cafeína en la cocina para acomodarnos en el salón mientras desayunamos en paz, abrimos nuestros páginas web habituales a modo de consulta y buscamos algún disco que suene de fondo para encarar de la mejor forma posible el nuevo día. Como hábito, también solemos compartir a veces en alguna de nuestras redes las canciones que suenan en este momento del día. Así, cuando hace unas cuantas semanas publicamos un pequeño hilo en twitter sobre uno de nuestros discos jamaicanos favoritos sin la mayor importancia, volvimos a recibir una nueva propuesta por parte del amigo y autor de este blog para colaborar con una publicación para contar a sus lectores asiduos un poquito sobre este trabajo musical, por lo que a continuación, y con muchísimo gusto, procedemos a compartir algunas líneas sobre “Sufferer”. ¡Muchísimas gracias por invitarnos de nuevo a este acogedor espacio, amigo Tony!

Muchos jóvenes nativos de Montego Bay grabaron diversos temas a principios de los años 60 en Jamaica, pero tuvo que ser un trío formado en 1967 por Cebert Jackie Bernard, su hermano mayor “Footy” Bernard y su primo Lloyd Kerr el que marcara un cambio radical en la productividad y popularidad del emergente sonido Reggae. Los orígenes de The Kingstonians se remontan realmente a principios de los años sesenta cuando los tres integrantes de la banda anteriormente mencionados formaban un cuarteto de canto. El grupo participó bajo el nombre de Jack Lord & The Apostles en uno de los habituales concursos de talentos de la isla, obteniendo el primer premio y con ello, una preciada sesión de grabación con el célebre productor de Studio One, Sir Clement 'Coxsone' Dodd. Desafortunadamente, ninguno de los temas grabados logró despertar mucho interés en la ínsula. Por suerte, Jackie, el cantante principal y compositor del grupo, no tiró la toalla. Así, llegamos a 1967, año en el que el grupo (ahora ya convertido en trío) regresó nuevamente al estudio de grabación uniendo fuerzas junto a dos de los principales productores de discos de Kingston: Derrick Harriott y Sonia Pottinger. Con todo, las propuestas musicales del grupo para ambos cayeron en el olvido rápidamente sin dejar rastro de la capacidad musical del trío, así es que poco a poco y manteniendo la fe en el dicho popular de “a la tercera va la vencida”, poco después volvieron a probar suerte haciendo una nueva audición para el entonces relativamente inexperto productor Karl 'J.J.' Johnson. Corría el verano del año 1967 y la banda finalmente obtuvo su primer éxito musical titulado "Winey Winey".

Posteriormente grabaron varios sencillos que encabezaron las listas de éxitos entre 1968 y 1970. Gracias al éxito del tema llamado “Singer Man”, les llegó la oportunidad para lanzar su único LP, un trabajo con una portada para enmarcar que personalizaría el ritmo en Jamaica. El disco fue publicado originalmente en Trojan Sufferer y recopilaba una docena de sus canciones más conocidas. Los pegadizos sonidos producidos maravillosamente por el maestro Derrick Harriott llenaron las pistas de baile en la isla y se convirtieron en la banda sonora de muchos jóvenes de clase trabajadora del Reino Unido en los años 70. Las dulces y sedosas voces representan a la perfección el característico juego de armonías que otros tríos vocales también habían puesto en práctica anteriormente en canciones de temática amorosa. “Complicated Scene”, por ejemplo, goza de una gran línea vocal y sonidos skanking, o “Your Love” tiene un sonido de órgano muy evocador característico de la época. Las raíces del góspel del grupo siempre estuvieron en algún lugar en el fondo de sus voces, como muestran en la balada “I’ll be Around”, mientras que en “Sufferer”, el tema que da nombre al LP, la letra describía la difícil situación de los pobres de Kingston con una melodía matadora que fue la responsable de provocar la tormenta que alzaría a The Kingstonians a la vanguardia del boom del género Reggae y la subcultura Skinhead. Tal vez por estar compuesto principalmente por temas ya realizados anteriormente y en un esfuerzo por reducir los gastos y aprovechar al máximo el material publicado anteriormente, el disco “Sufferer” pueda sonar un poco irregular y desigual en comparación con otros álbumes grabados en la mima época, pero las pistas tomadas individualmente son un testimonio de la verdadera fortaleza de estos músicos. Las voces de acompañamiento complementan perfectamente a la del líder y las pistas rítmicas aún se sienten hoy como pisadas fuertes y directas en nuestro corazón, consiguiendo que imaginemos los sueños de triunfo musical que Jackie, Bernard y Lloyd ansiaban con tanta pasión. Así es el maravilloso legado de la música jamaicana, uno que en el caso concreto de The Kingstonians no fue un camino de rosas, sino el de unos genuinos sufridores. Bendita resiliencia. 


Lista de temas:

Singer Man
Sufferer
Hold Down
I'll Be Around
Winey Winey (Reggae)
The Clip
Rumble Rumble
Come We Go Moonwalk
Complicated Scene
Easy Ride Reggae
Nice Nice

lunes, 2 de noviembre de 2020

Sly & Robbie vs. Roots Radics: The Final Battle - Various Artists - 2019

Recopilando algunas entrevistas realizadas a Hernán “Don Camel” Sforzini, reconstruyo desde sus propias declaraciones y en primera persona la gran aventura que fue la realización del álbum “Sly & Robbie vs. Roots Radics: The Final Battle”, uno de los mejores discos de Reggae de 2019.

“Mi primer viaje a Jamaica fue gracias al Consulado. Luego de presentarles mis trabajos y contarles lo que hago (Sforzini produjo dos discos tributo a The Beatles en clave reggae, con figuras locales e internacionales) recibí apoyo y pude viajar. Fueron 15 días en auto recorriendo la isla. Solo. Inmediatamente me sentí como en mi casa, fue un desafío espiritual, lleno de emociones muy fuertes. Ahí me di cuenta que mi próxima producción debía ser totalmente con jamaiquinos”.

“En ese viaje nació la idea para “The Final Battle”: un disco en el que los grandes cantantes del reggae homenajeen a dos de las backing band más importantes del género: Sly & Robbie y Roots Radics. Entre los dos tenés el 70% de la historia del reggae roots. Y yo quería hacer un disco en el que pasen al frente.”

“Conozco a Flabba Holt, bajista de los Roots Radics desde hace un tiempo, y siempre supe que esta idea le iba a copar. Flabba me dijo 'Yo intuía que en algún punto de la historia iba a suceder este disco, pero nunca imaginé que vos ibas a ser el que me lo propusiera. Estoy listo, ¿cuándo venís a Jamaica a grabarnos?'.”

“Con Sly & Robbie hubo que trabajar un poco más. Cuando vinieron a Argentina (en 2017) les propuse la idea y luego de tres días de compartir momentos finalmente aceptaron participar. 'Bueno, Hernán, hablé con Sly, vamos a hacerlo. Vení a buscarnos'. Además se sumó la base de Black Uhuru, que estaban acá con ellos. Cuando llegaron al estudio, después de armar todo, me dice Robbie: 'Dame las canciones que tenemos que grabar'. Y yo le respondí que no había canciones, que tenían que ser temas originales, nuevas, que tenían que crearlas. Ahí sentí que esto se podía truncar, pero él me miró como diciendo: 'Ah, te dicen el boludo, ¿no?'. Pero discutieron unos tres o cuatro minutos, contaron y largaron a grabar una canción. Yo no lo podía creer, era demoledor. Pasaron otros cuatro minutos hablando entre ellos, pum, otra canción. En 40 minutos crearon y grabaron seis canciones. Increíble"

“Ese mismo día me enteré que Lee Perry estaba girando por acá. Me la jugué y lo llamé. “Voy a bendecir ese disco”, dijo. Al otro día estaba Lee Perry en Lanús. Grabó percusiones, además de la voz. El chabón y su energía están más allá. Tenía 80 años ahí. Fue la primera vez que me sentí al lado de un genio. Cosa seria. Sus manos son mapas. Pensás todo lo que hizo y vivió, es el reggae mismo el tipo”

"Después Hablé con Ken Boothe, que justo vino a la Argentina; fui a conocerlo al hotel y me dijo: 'Vos amás la música, vamos al estudio a grabar'. En el camino me contó que siempre había querido venir a la Argentina y que estaba enamorado del lugar, y que quería hacer una canción que hablara del país como si fuera una chica de la que se enamoró. Íbamos escuchando la base y él fue tirando la melo y algunos versos, cuando llegamos al estudio terminó de grabarla en media hora".

“Los nombres se seguían sumando: Horace Andy, Mykal Rose, los Mighty Diamonds, Bongo Herman... A los Roots Radics los grabé en Tuff Gong, el estudio de Bob Marley; a Pablo Moses en Mixing Lab, otro estudio legendario de Kingston. Fue loquísimo llegar a cada rincón para contactar y grabar a los músicos. Muchos viven en la montaña, donde no hay GPS.”

“Otro momento clave fue el de Toots. Al principio no quería hacer un tema nuevo, luego cuando le mandé la pista que era para él –un ska que le quedaba perfecto-, aceptó. Fui a su casa; era un portón enorme. Me abrieron y emprendí camino hacia una cabañita de madera que había en el fondo del terreno. Pensaba “… no la puedo creer, ¡voy a entrar acá y va a estar Toots!”. Entro a la cabañita, y ahí estaba. Sonriendo de costado, me dice: “Vos sos un pibe con suerte”. Fue increíble, porque me trajo la imagen de mi vieja, que había fallecido un año y medio antes. Ella siempre me decía: “Vos tenés estrella, Hernán”. Fue súper intenso y emotivo. Le cuento esto a Toots, y me dice que la canción que íbamos a grabar era una que su hijo le había dedicado a él.”

“Con The Final Battle volvemos a esos primeros sonidos de soul y funk que llegaban a Jamaica por las antenas que captaban las radios de Estados Unidos, y ellos escuchaban a Ray Charles o The Temptations. Este disco forma parte de esa vuelta a los orígenes”.

“Llegamos a ser candidatos del Grammy en 2019 gracias al historiador del reggae Roger Steffens, quien me sugirió presentarlo porque para él tenía muy buenas chances de competir. Cuando vi la lista no lo podía creer.” (Finalmente el premio Grammy lo ganó Koffe con el disco Rapture)

“El Reggae tiene que ver con la sencillez en la ejecución del instrumento y la dificultad aparejada que trae eso. Cada uno tiene que tocar en su cadencia, no llenar de dibujos, no pisar al otro. Es un ejercicio para el ego. Diez músicos que no hacen quilombo: tocan lo suyo en el momento que tienen que tocarlo. Dejan el espacio para que todos se muestren al mismo tiempo. Es una música muy auténtica, muy de raíz.”

Escuchar el disco completo



Fuentes:
https://thefinalbattle.com.ar/category/prensa/
silencio.com.ar
pagina12
rock.com.ar
clarin.com

jueves, 1 de octubre de 2020

Eddie Floyd - Baby Lay Your Head Down (Gently on My Bed) - 1971

Encontré una entrevista de AlexGreene a Eddie Floyd con motivo de la edición de su autobiografía y mi corazón se detuvo ante esta data que no conocía. La comparto con ustedes y muy pronto publicaré el resto de la entrevista, en donde habla de sus orígenes, se Stax, de los Blues Brothers y por supuesto, de Knock on Wood 

Alex Greene - Ustedes fueron unos de los primeros en acercarse al reggae, durante los años de Stax. Como ese track que grabaron con Byron Lee y su banda en 1971? "Baby Lay Your Head Down (Gently on My Bed)."

Eddie Floyd- Fuimos a Kingston — Al Bell, Jim Stewart, y los MGs. Estábamos haciendo un acuerdo de distribución. Fuimos al estudio de Byron Lee. En realidad, ninguno de los MGs tocó en esa sesión. Queríamos que los muchachos de Kingston tocaran. Un guitarrista llegó caminando por la calle, ni si quiera tenía un estuche para su guitarra. La traía en el hombro, llegó caminando. Pero cuando entró al estudio y empezó a tocar, man! Wow. Hicimos dos o tres canciones y volvimos a Memphis, y después los MGs hicieron unos overdubs en las canciones."   


fuente: https://m.memphisflyer.com/memphis/knock-on-wood/Content?oid=23561958

sábado, 12 de septiembre de 2020

RIP Toots Hibbert (1942 - 2020)

Finalmente se fue Toots. Quienes siguen este blog o me siguen en twitter, saben muy bien lo que su figura significa para mi. Cuando suena Toots en mi casa, se sube el volumen, se baila, se canta fuerte y la alegría invade todo el ambiente. Eso es Toots para nosotros. Por eso me pareció apropiado como despedida de esta Tierra, compartir algo acerca de cómo su música atraviesa la vida de mi familia.  

Desde este blog siempre le dimos a Toots Hibbert el reconocimiento que merece y siempre lo instalamos como una de esas leyendas de la música de raíces africanas, poniéndolo en el mismo lugar que Otis Redding, Ray Charles, Bob Marley, James Brown, por solo mencionar algunos íconos; esos artistas que cambiaron la escena e influyeron para siempre en la música que escuchamos. Hoy, tengo ganas de rememorar mi historia personal con su música, que por supuesto llegó por primera vez hace muchos años con la versión de Monkey Man de Los Pericos. Pocos artistas pueden jactarse de tener entre sus composiciones uno de esos himnos tan universales que levantan un muerto.

Conocí “Pressure Drop” por una versión de Izzy Stradlin junto a Ronnie Wood y “54 46” gracias a Sublime. En un recital de Satelite Kingston que al que fuimos con Naty en el 2002 o 2003 le compramos a un flaco que vendía cds grabados el “Time Tough: The Antology” de Toots y allí descubrimos tantos otros himnos como Peeping Tom, One Eyed Enos, Pump & Pride, Funky Kingston, Take me home country roads, Reggae got Soul, Bam Bam y la hermosa versión de Drems to Remember de Otis Redding. Toots fue para nosotros la revelación de que la música jamaiquina es SOUL. El disco con invitados “True love” (2004) no hizo otra cosa que confirmar nuestro romance con este artista. La regrabación de sus más grandes éxitos con invitados como Keith Richards, Ben Harper, Willie Nelson, Bootsy Collins y su vuelta a la versión de I’ll Never Grow Old junto a los Skatalites.

Monkey Man y John James fueron covers con nuestra banda “SineSKalas”. Es como si tenes una banda de Blues… en algún momento vas a tocar algo de Muddy Waters o de Robert Johnson. Con el Ska pasa lo mismo, algún día te cae un cover de Toots y lo hacés. También con nuestra banda “La Aplanadora de Kinder”, formada por madres y padres de alumnos del Jardín Picasso en Saavedra, tocábamos frecuentemente Monkey Man. Imagínense pibes de entre 2 y 6 años bailando ska, fiesta total! Con otra de la bandas con la qs que tocamos temas de Toots fue con los Aguafiestas. Monkey Man fue Orangután y también hicimos Pomp & Pride. También Los Wiggles incluyeron en su DVD Haciendo Monerías (The Wiggles Go Bananas!) una versión de Monkey Man junto a Kilye Minogue. 

En 2007, antes que existiera el change.org y buscando ser virales, con Naty iniciamos (desde la más absoluta inocencia) el sitio traiganatoots.com.ar. Todavía queda por ahí una fan page de Facebook. Estábamos absolutamente desesperados por verlo en vivo. En 2012 se anunció su show en Buenos Aires, teníamos las entradas pero el concierto se suspendió no sabemos por qué. Finalmente lo pudimos ver en 2016 en el Festival Bue. Como escribí en la crónica publicada en este blog, “el show es perfecto: la lista tiene un clásico tras otro”

Se fue uno de esos artistas esenciales, universales, creadores de himnos, que van mucho mas allá de los géneros y las etiquetas, Se fue un Gigante. Rest in Power!  

domingo, 3 de mayo de 2020

Jackie Mittoo: El constructor de sonidos jamaiquinos por Soulsolete


Cuando leí hace algún tiempo en twitter un hilo musical publicado por mi amiga SoulSolete no dejé pasar ni un minuto para invitarla a extenderlo un poco y transformarlo en una entrada de Escuchate Esto!. Disfruten el resultado. Bienvenida Alma y por muchas colaboraciones mas! 

Cuando pensamos en músicos o artistas jamaicanos, casi siempre evocamos en primer lugar a personajes cuya identidad y nombre propio están ya escritos con letras mayúsculas en la historia de la música. Tony y yo no nos conocemos personalmente. Nos seguimos la pista en las redes sociales y compartimos alguna afición, como por ejemplo la musical. Precisamente, nuestro amor por los sonidos caribeños fue el motivo esencial por el que me propuso colaborar con una entrada en su blog. Para mí, su petición es un enorme y agradecido privilegio, por lo que deseo fervientemente que su propuesta sea bien recibida por todos sus lectores. Sin más dilación, es el momento de hablar sobre nuestro personaje fetiche común: Mr. Jackie Mittoo, el genuino rey del teclado.

De las teclas de sus pianos y órganos surgieron las notas del primer Ska y de lo que posteriormente sería el Rocksteady y el Reggae. No es exagerado decir que Jackie fue una especie de arquitecto dibujando sueños musicales al tocar las teclas de su instrumento.  Era un chico desgarbado, alto, tímido y con un talento innato que aterrizó en nuestra isla caribeña favorita en el momento justo y preciso. Existe una extensa tradición de músicos y productores en Jamaica que aportaron su granito de arena en el desarrollo de otros sonidos, pero Mittoo es, sin lugar a dudas, un imprescindible a tener presente por dos motivos: fue uno de los músicos fundadores de la banda jamaiquina skatalítica por excelencia, The Skatalites, y participó como miembro activo en la primera movida musical de la isla.

Nació en 1948 en Brown´s Town como Donat Roy Mitto, y con tan solo 4 años de edad, ya golpeaba las teclas del piano con contundencia con la ayuda de su abuela, quien era profesora de música. Empezó tocando melodías clásicas, pero al llegar a su primera juventud, se interesó por el R&B americano que sonaba en las emisoras de radio en la época. Probablemente por eso, Federal Records lo fichó para tocar en la principal banda de Studio One. Cuando Coxsone contrató a Jackie inicialmente, su responsabilidad en el sello era componer algunos riddims a la semana. Si desplegamos nuestra imaginación y retrocedemos a 1963, es hermoso fantasear con un jovencísimo Mittoo rodeado de músicos tales como Roland Alphonso o Tommy McCook acompañando a la crème musical jamaicana de principios de los 60, cuando Guns Of Navarone, Man In The Street o Pussycat Ska colapsaban el Sound System. Desafortunadamente, dos años más tarde se produce la ruptura de la banda. Jackie siguió con alguno de sus compañeros, pasando a formar parte de algunas bandas como The Sheiks, The Soul Brothers, Soul Vendors o Sound Dimension con los que siguió grabando como conjunto para multitud de artistas en el estudio de Sir Coxsone Dodd.

La era skatalítica finalizó y las composiciones de Jackie fueron esenciales para el cambio que se produjo en el sonido que salía de los estudios jamaicanos, un ritmo que cada vez era más lento y sobresalía por beneficiarse de tener más arreglos. Así fue como apareció el Rocksteady, que después, evolucionó al Reggae. Entre estos cambios de género en el tiempo, Mittoo grabó con músicos de la talla de Ken Boothe, Alton Ellis, Marcia Griffiths, John Holt o Leroy Wilson. De sus propias grabaciones, nos gustaría destacar un par de albums: Evening Time, de 1968, un trabajo lleno de Rocksteady donde cada canción instrumental posee un registro propio sin echar en falta ni un ápice una voz cantante, y el disco Keep on Dancing de 1969, cuya premisa queda clara e impresa en su mismo título. Sus doce tracks instrumentales brillan al servicio del Groove, uno donde no solo resalta el órgano Hammond, sino también el Soul y el Funk, con un sentido del riddim tan cool, que difícilmente es superable.

En los años 70, el veterano de Studio One se mudó a Canadá por motivos de trabajo e, incansablemente, siguió compartiendo su don difundiendo la música de Jamaica entre un público más amplio. En esta época editó en solitario discos como Wishbone realizado en 1971 con la ayuda del productor jamaicano Bunny Lee con clara influencia del sonido de Booker T & The MGs, o Macka Fat en 1972, otro trabajo destacable con sonido instrumental dubby en los teclados donde Mittoo estaba muy inspirado. De ahí que sea un disco clásico del género Reggae que se encuentra entre nuestros favoritos, pues destruye paradigmas en nuestro corazón y alma melómanos. Durante los años 80, trabajó frecuentemente con Sugar Minott, llegando a viajar a África en 1985 acompañando al grupo británico Musical Youth y creando pistas que posteriormente grabaría para sacar el LP Jackie Mittoo in Africa.

En 1989 se reunió con los Skatalites brevemente, ya que el año 1990 nos dijo adiós tras años luchando contra un cáncer. Para nosotros es un prócer, y su obra, inmensa. Si amas los sonidos jamaiquinos, Jackie debería estar en un altar entre tus referencias. La duda que nos queda es preguntarnos qué gemas musicales habría seguido produciendo si a día de hoy continuara vivo, dado que no podemos negar que su influencia y creaciones necesitarían ser más alabadas.





1. Jackie Mittoo & The Skatalites - El Bang Bang
2. Jackie Mittoo & Soul Vendors - Ram Jam
3. Jackie Mittoo – Napoleon Solo
4. Jackie Mittoo & The Soul Vendors - Best By Request 
5. Jackie Mittoo - Hang Em High
6. Jackie Mittoo - Guetto Organ
7. Jackie Mittoo - Oboe
8. Jackie Mittoo - Fancy pants
9. Jackie Mittoo - Henry The Great
10. Jackie Mittoo - Big bad organ