viernes, 17 de marzo de 2023

The Black Crowes en Argentina - The Black Crowes Present: $hake Your Money Maker - 16 de marzo de 2023


No necesité del Delorean para volver en el tiempo. Esta noche en el Luna Park de Buenos Aires, The Black Crowes me llevaron de vuelta a mis 20. Un set list perfecto, con el disco "Shake Your Money Maker" casi completo, mas otros clásicos esenciales de la banda. Alguna vez alguien habrá pensando que una audiencia en Argentina podía saltar y cantar de punta a punta una canción de Otis Redding? Ellos lo hicieron. Nosotros lo hicimos.



Ver a Nico Bererciatua tocando con ellos fue como ver a un amigo tuyo jugando en la selección. No recuerdo un show con tanta sonrisa en el publico. Nico se hizo cargo del 90 % de los solos, respetando melodicamente las versiones originales, pero agregando ese toque personal que lo destaca.  

Para el bis, por si faltaba algo, Nico salió a tocar con una remera de Riff y revelaron que por un problema logístico, Vitico les tuvo que prestar un jazzbass entre otros instrumentos y equipos que consiguieron en la ciudad. 


Nota de color, fue la noche en que dos instrumentos de los BC mostraron la bandera del País Vasco (la SG de Nico y el bajo de Vitico usado por Sven Pipien).

Alguien captó el momento único en que Nico se robó el micrófono por 20 segundos y como un nene aprovechó su oportunidad para meter un "Muchaaaachoooo..."


Ah sí. Cerraron con "Rocks off" de los Stones. Jamás imaginé un show más perfecto.
Tanto salto, pogo y rock n roll me van a doler mañana. Poco me importa. 
Gracias Cuervos


Créditos de fotos:
www.instagram.com/undinamo
www.instagram.com/julio_ochoa79
www.instagram.com/fabianijulio


miércoles, 1 de marzo de 2023

Bobby Blue Bland - Una vida a la deriva por ZepiSoul

Me sitúo en Madrid, a principios de los años ochenta, en uno de esos barrios pobres o marginales, del sur de la ciudad. Nuestro tiempo de ocio lo pasábamos en las calles, portales y plazas de nuestro entorno, escuchando cintas de casete, en los añorados “loros” (esos radiocasetes portátiles que todos teníamos en casa y que a cada uno de la pandilla le tocaba bajar cada día), y de vez en cuando, con alguna “litrona” (botella de litro de cerveza, preferiblemente, Mahou), para crear hermandad. Eran tiempos de escuchar heavy-metal, hard-rock y los grandes clásicos (Zeppelin, Purple, Free), aunque años más tarde, dirigí mi orientación musical y quién sabe si mi camino vital al movimiento Mod madrileño y al Soul, pero esa es otra historia…

 

Con una de mis primeras pagas semanales, compré un doble álbum en directo de título definitorio, “Live…in the Heart of the City”, de unos de los grupos a los que, más o menos, siempre he tenido en estima, Whitesnake; cerraba una de sus caras, una sobrecogedora canción con lapidario título, “No Hay Amor en el Corazón de la Ciudad”, no hace falta deciros que, casi cuarenta años después, me sigue emocionando. Ya con el paso de los años, compré una reedición en cd de tan totémico disco a la que, por supuesto, recurro de vez en cuando.

 

Pasaron los años y creo recordar que en 2003, escuché una versión del mod por excelencia, mi admirado, Paul Weller, y pensé sorprendido, “¡¡¡Cómo va a hacer Weller una cover de un tema de Whitesnake!!! Comencé a investigar o a tirar del hilo como se dice actualmente, y descubrí que la canción original (“Ain’t no Love in the Heart of the City”), escrita por Michael Price y Dan Walsh, publicada en 1974, no era de “la serpiente blanca”, sino de Bobby “Blue” Bland, es decir, unos veinte años después, un pedazo de mi percepción musical, cambió totalmente con este increíble descubrimiento (a lo largo de mi vida ha habido más, pero no os quiero aburrir con ello), y me lancé a tumba abierta a descubrir quién era ese tipo que cantaba “mi canción” con un aura, casi sobrehumana. Sí, las siguientes líneas son mi sentido homenaje a su figura…


 

Robert Calvin Brooks, nace en un pequeño núcleo rural de Tennessee en 1930, en un ambiente lleno de pobreza y miseria que su padre abandona poco después de su nacimiento y que sume, más si cabe, a la familia en un pozo del que no ven salida posible, necesitando ayuda de la iglesia local para poder comer, y en la que el pequeño Bobby pasa bastante tiempo atraído por la música espiritual. Pasan tiempos miserables que le obligan a dejar la escuela para comenzar a trabajar en los campos de algodón por lo que nunca llegó a graduarse y esa losa de no haber podido aprender como los demás niños de su edad, siempre le perseguirá; la máxima preocupación de su infancia era no llevar los zapatos rotos o no tener el estómago siempre vacío. Poco a poco, va siendo consciente de que tiene un don en su voz y que tiene que aprovechar ese talento para, quizás, poder llegar a ser alguien en la vida; a los doce años, deja un poco de lado el góspel y descubre el blues a través de las canciones de Blind Lemon Jefferson, y también el country. Adquiere el nombre de “Bland” de su padrastro (Leroy Bland).

 

En 1947, se muda a Memphis junto con su madre para intentar llevar una existencia más digna. En la ciudad, pronto toma contacto con el incipiente R&B que están definiendo músicos como Sonny Boy Williamson y B.B. King, y consigue formar su primer grupo en esos primeros meses en la gran urbe, The Miniatures; con ellos, actúa, sobre todo en fiestas escolares llevando a su terreno los hits del momento.

 

Recién cumplidos los dieciséis (lleva aproximadamente un año en la ciudad), conoce personalmente a King, convirtiéndose, pese a lo repentino, en su asistente y poco después, en su guitarrista. También actúa con otro gran hombre de blues de esa época, Rosco Gordon y se inicia una actividad frenética en estos primeros pasos en la ciudad de la música que le permiten también ofrecer shows con The Beele Streeters, con un nombre que será esencial en sus filas, Johnny Ace, y grabar su primera canción, “Crying All Night Long” (un arrastrado blues en el que sobresale, su prodigiosa garganta), para el sello, Modern, con el inefable, por decirle algo bonito, Ike Turner en el piano. Comienza a transformarse en una persona segura gracias al talento que está explotando en estos momentos y crece personalmente en todos los sentidos al ser capaz de escribir canciones que le hacen olvidar el triste lugar del que proviene y poder superar su iniciales limitaciones.

 

Tras cumplir con las obligaciones patrióticas en el ejército, es captado por el promotor, Don Robey, de la discográfica Duke, en 1954, que le ofrece su primera gran oportunidad al incorporarle al espectáculo itinerante, Blues Consolidated, como ayudante y chófer de Junior Parker, para tiempo después, ocupar el puesto de cantante suplente.  Una curiosidad un tanto triste: como Bland era analfabeto, no puedo leer el contrato que le comprometía con la discográfica, ni tampoco firmarlo, aunque Don le ayudó a hacerlo; el abuso a los músicos era habitual en la época, y además aprovechando las circunstancias educativas de nuestro protagonista, el compromiso le otorgaba un beneficio por disco vendido de medio centavo, en vez de dos como estaba estipulado. Cuántas injusticias se cometieron en estos primeros años de desarrollo musical, sobre todo entre la población negra…

 

En 1957, publica uno de los temas capitales de la historia de la música negra, “Farther Up the Road”, escrita por el propio Robey y Joe Medwick Veasey, y que supone la transición del blues primigenio al blues rock de los sesenta; va directo al puesto uno en listas R&B y al cuarenta y tres en Billboard Hot 100. A partir de aquí, encadena una batería de hits del naciente r&b, encabezados por “Little Boy Blue” (1958); también graba un excelente álbum con Junior Parker ese mismo año, “Blues Consolidated”. A principios de los sesenta, sigue lanzando glorias para el oído del calibre de “Cry Cry Cry”, “Lead Me On”, “Don’t Cry No More” “I Pity the Fool” (número uno en 1961) o el fantástico, “Turn On Your Love Light”, adaptado por muchas bandas desde entonces. Todas ellas entraron en el Top Ten, grandes e inmortales himnos del género caracterizados por su pasión interpretativa (reflejo de su influencia góspel), y convertidos en arrolladores blues, dramáticas baladas amorosas, eclesiásticas melodías casi evangélicas y potentísimos ataques de ritmo y blues. Su último primer puesto le llega en 1963 con el maravilloso, y una de sus cumbres artísticas, “That’s the Way Love Is”, y aunque sigue editando éxitos para las listas hasta aproximadamente la mitad de la década, su puesto más alto es en 1964 con otra delicia que alcanza el puesto veinte, “Ain’t Nothing You Can Do”, transformada en un trepidante artefacto rítmico por Van Morrison años más tarde. En total, tuvo veintitrés canciones convertidas en éxito entre el Top Ten de Billboard.

 

Aunque parecía que, como os comentaba antes, toda infancia pasada en la miseria la había conseguido superar con su vocación de cantante, nada más lejos de la realidad ya que seguía teniendo presente todo esos primeros años de pobreza y eran frecuentes los ataques de ansiedad y los períodos de depresión que mitigaba con el alcohol del que se hizo dependiente. Además, había que añadir los problemas financieros que sufría por esa época y que le obligan a desprenderse de la banda que le acompañaba en directo porque no podía asumir sus salarios.

 

En 1971, consigue dejar la bebida y un atisbo de luz comienza a aparecer en el horizonte. Su discográfica es absorbida por ABC Records, lo que le proporciona la grabación de varios álbumes de blues y soul, aclamados por público y crítica, en los estudios de la compañía en Los Angeles y con una nómina de músicos de sesión de campeonato: álbumes incuestionables como “His California Album” (1973), “Dreamer” al año siguiente con esa emotiva canción de la que os hablaba al principio, “Get On Down” (1975) o “Reflections in Blue” de 1977; por cierto, el primer single de “California Album”, el impepinable, “This Tine I’m Gone fir Good”, le lleva de regreso al Top 50 de listas pop y alcanza el número diez en R&B, desde 1964 no había vuelto a alcanzar los charts, y a finales del año siguiente (1974), pudo subir más peldaños incluso, situando “I Wouldn’t Treat a Dog”, entre los tres primeros lugares de la lista r&b, no así en las pop, que llegó al ochenta y ocho, lo que quiere decir que su público, claramente no estaba entre los consumidores de música popular. Durante los últimos años de la década, sus discos dan un bajón importante al querer adaptarse a los recientes sonidos “disco” que imperaban en el mercado y que sólo le proporcionaron decepción.

 

En 1980, consigue una vuelta a sus raíces con el trabajo tributo a su mentor, Joe Scott, “Sweet Vibrations”, producido por Monk Higgins y Al Bell, pero no consigue salir de su círculo vicioso de seguidores a pesar de la inmensa calidad obtenida. Durante estos años, son habituales las colaboraciones con su viejo amigo, B.B. King, tanto en directo, como en el estudio de grabación. En 1985, firma contrato con la compañía especializada en southern soul, Malaco y nos ofrece una espectacular colección de canciones bajo el nombre de “Members Only”, y con el sencillo homónimo vuelve de nuevo a los charts, pero con puestos que nada tienen que ver con lo logrado hasta ese momento; completan el disco, una arrebatadora cover de “In the Ghetto” de Presley y joyas de puro soul sureño como “Straight from the Shoulder”, “Sweet Surrender” o la deliciosa, “I Need Your Love So Bad”, en definitiva, un disco mayúsculo que supone su canto de cisne.

 

En 1992, es incluido en el Rock and Roll Hall of Fame, y en los años posteriores continúa ocasionalmente girando por pequeños clubes y acompañando, como invitado especial, a Van Morrison en varios shows y también es reconocido por infinidad de artistas, empezando por el propio “León de Belfast”, uno de sus primeros seguidores y que versionaba en sus inicios con el grupo Them, llegando a incluir un dueto inédito con Bland de la inmortal, “Tupelo Honey”, en 2007 o Mick Hucknall, vocalista de Simly Red, que lanza al año siguiente, “Tribute to Bobby”, con canciones asociadas al artista; el álbum llega al puesto dieciocho en los charts británicos.

 

Continúa actuando hasta poco antes de su muerte, el 25 de junio de 2013, en su domicilio de Germantowm, un suburbio de Memphis, tras una larga y crónica enfermedad, tenía ochenta y tres años. Un desgraciada vida que supo paliar con su talento innato y que nos dejó como legado un impresionante catálogo de música para el Alma.

 

JL Crespo “ZepiSoul”.

  

martes, 7 de febrero de 2023

Barbara Lynn: La emperatriz de la Costa del Golfo por Bar MamÄfriK

Este texto fue escrito por Bar MamÄfriK y publicado en la segunda edición de la revista Pagina Negra. Muchas gracias Bar por compartirlo! 

 Barbara Lynn nació en 1942 en Texas, Estados Unidos, y desde chica mostró una notable facilidad para la música, primero con el canto, luego en el piano y por último en la guitarra, instrumento que la marcó a fuego al punto de pasar a ser una nueva extremidad en su cuerpo. La niña simplemente no podía separarse de su viola. A su entusiasmo por desmenuzar cada sonido del instrumento, se sumaba el hecho de que era zurda, por lo tanto debía practicar mucho más. Cualquier lugar y momento eran apropiados para ponerse a sacar los primeros blues y rhythm and blues que se escuchaban en la radio familiar.

Después de presentarse en varios concursos de talentos, en su adolescencia funda su primer banda, “Bobbie Lynn and her Idols” íntegramente conformada por chicas, motivo que les dio cierta fama en su ciudad, aunque debían tocar a escondidas en bares y clubes, por temor a ser expulsadas del colegio.

En uno de esos shows, Barbara conoce al  cantante Joe Barry y al productor Huey P. Meux, que la llevan a grabar a New Orleans, previa autorización de sus padres. Es así como nuestra protagonista sienta un precedente único en la época: ser la primer mujer afroamericana en lograr un numero uno con un tema debut, “You’ll lose a good thing”, compuesto por ella misma, con arreglos y producción conjunta con Meux. Les puedo asegurar que en el 1962 yanqui no era solo un suceso para las listas de rhythm and blues (prácticamente copadas por artistas negros), sino que además conquistó el top ten de las listas pop. Todo un bombazo musical, cultural, y porque no, político. Una proeza para “the chick with the guitar” de acuerdo a la mirada condescendiente de algunos músicos, en su gran mayoría varones. Es que la muchacha presentaba un ataque múltiple al ego de estos señores: era joven, dotada y negra (como diría Nina) y además componía, arreglaba y cantaba todas sus canciones, y la descocía tocando la viola con su mano izquierda.

Gracias a la repercusión de su primer disco a principios de los 60, ya estaba inmersa en la vanguardia de la música R&B y es así como se ganó el apodo de “La emperatriz de la Costa del Golfo”.

Barbara Lynn se caracterizó por un estilo que iba más allá de su “hot guitar”, sus composiciones eran originales y aunque en su mayoría trataban temas de amor, se permitía ir un poco más allá con canciones de aceptación, como “I am a goodwoman” u optimistas como “What’d I say”. Aun sin ser una prodigiosa en la voz, tenía una presencia tanto vocal como escénica, cautivantes.

Debido a esta maquinaria inagotable de hits, el reconocimiento y la fama pronto aparecieron, comenzó a codearse en giras con la mayoría de los ídolos musicales de la época: Smokey Robinson, Sam Cooke, James Brown,  Stevie Wonder, Marvin Gaye y muchísimos más. Por supuesto que cada vez que uno de sus singles lograba un éxito, su presencia estaba en todos los programas musicales de la TV, que en ese entonces eran la única galería para llegar a todos los hogares norteamericanos. No es un dato menor que sus canciones fueron versionadas por gigantes como Aretha Franklin, que llevó a la masividad absoluta a “You’lll lose a good thing” y también The Rolling Stones, que hicieron lo propio a nivel mundial con “Oh baby (we got agood thing going)”.

Pero toda esta vorágine musical, los casi 10 años de carrera, los 3 discos, decenas de singles y las giras se terminarían de forma abrupta cuando a principios de los 70 decidió casarse y formar una familia. Además del mandato familiar, lamentablemente tan aceptado en esa época, se sumó la escasa promoción que estaba teniendo de parte de su sello discográfico Atlantic Records, circunstancias que la llevaron a tomar la decisión de alejarse de la música.

Pero como decía un sabio, “cuando quedas estaqueado por un amor, es imposible elegir” (o algo así, perdón Cortázar). A pesar de desarrollarse como una gran madre y esposa, para Barbara no era una cuestión de elección, ese rayo que le partía los huesos cuando interpretaba su música, ese fuego interno nunca pudo ser apagado del todo. Tuvo algunas apariciones en vivo durante los 70 en Los Angeles, (su nuevo lugar de residencia) y en los 80 editó un disco en vivo, producto de una gira por Japón. En la década del 90 enviuda y vuelve a su Texas natal, donde de a poco comienza a retomar su carrera musical.  Claro que la industria había cambiado y los 4 álbumes que lanzo entre 1993 y 2004 no tuvieron la repercusión de antaño.

A pesar de que los grandes titulares de la historia del rock prácticamente la hayan olvidado, Barbara Lynn sigue vigente, es constantemente reconocida con numerosos premios por su trayectoria y su inmenso aporte al rhythm and blues, al blues y al rock n’ roll, y es sampleada por las nuevas generaciones que continúan su legado. Atenti al sampleo de Moby en su disco “18”. N es extraño verla en algún escenario contando anécdotas con sus hermosos 80 años, cantando viejos hits y punteando su guitarra con esa zurda infernal.

Recomendamos el documental “I am the Blues” (DanielCross / 2015)

Autora: Bar MamÄfriK


 
Publicado originalmente en el #1 de la revista Pagina Negra

https://www.instagram.com/bar.mamafrik/
https://www.instagram.com/paginanegra.revista/



domingo, 1 de enero de 2023

“Beau Dollar” Bowman: I Can’t Stand Myself (When You Touch Me) - James Brown 1968


Continuando con esta saga dedicada a bateristas y percusionistas, comparto esta entrada de Escuchate Esto! a un baterista que estoy seguro desconocían, y mucho mas, relacionado con James Brown. Se trata de William 'Beau Dollar' Bowman, batero de The Dapps. Aunque encontré poca información certera, se dice que The Dapps acompañaron a James Brown en las "Lickin' Stick" sessions para el sello King, luego editadas por Soul Records. Entre las grabaciones que quedaron de esta sesión, se destaca muy por encima de cualquier otra, el simple "I Can’t Stand Myself (When You Touch Me)", grabada en octubre de 1967, en la que el pulso hipnótico de Bowman se transforma en un beat absolutamente fundacional en materia de funk. 

Como ya lo mencionamos en una entrada anterior, para esa época, la banda de James Brown contaba con dos bateristas, dos verdaderos próceres del funk: Clyde Stubblefield, el funky drummer, y John "Jabo" Starks. Sin embargo, en el sencillo al que nos referimos, "I Can’t Stand Myself", quienes acompañan a James son The Dapps, una banda de Cincinatti compuesta por 8 músicos blancos y formada en 1965, en la que usualmente tocaba el gran guitarrista Lonnie Mack. 

Esta claro que el groove aportado por el baterista de esta banda, William 'Beau Dollar' Bowman, le debe mucho a lo que había hecho Stubblefield's algunos meses atrás con "Cold Sweat". Sin embargo, en aquella canción, el gran trabajo de la batería se destacaba desde el hi hat, mientras que aquí, lo que hace Bowman con el bombo es lo que la eleva  por encima de cualquier otra. A los 4 minutos y medio de la canción, Brown dice "everyone to lay out but the drummer" y aquí es cuando el perfecto groove de Bowman sube al cielo. El baterista decide no hacer ningún cambio, ni un fill, mucho menos un solo. El simplemente sigue sonando así, hipnótico, insistente, tenso, para que generaciones y generaciones de bateristas en el futuro pudieran apreciar, sin obstáculos, como se toca un beat de funk. "Do you fell the groove?!" pregunta James 40 segundos mas tarde. Si James, por supuesto que lo sentimos!  

"I Can't Stand Myself (When You Touch Me)", también conocida como "I Can't Stand It" es además, una muestra perfecta de esa habilidad única que tenía James Brown para entrar en una sesión de grabación, manejar como nadie el groove de una banda con la que no se había cruzado antes, improvisar una letra sobre una base insistente y repetitiva, sacar lo mejor de una sección rítmica, aun sin vientos, y convertirlo en un hit. 



Entre tantas leyendas que encontramos por internet a diario, hay una que dice que el tempo de esta canción fue acelerado mecánicamente luego de su grabación para su lanzamiento en 1968. Elijo no creer. 

Fuente:  https://daily.redbullmusicacademy.com/2013/08/funk-archaeology-beau-dollar-bowman

lunes, 12 de diciembre de 2022

RIP Jim Stewart - 1930 - 2022

 

Para que tengamos noción de la importancia que la figura de Jim Stewart, fundador de Stax Records, fallecido el lunes 5 de diciembre a los 92 años de edad, tuvo para el soul, comparto y traduzco esta nota publicada en billboard, escrita por Booker T. Jones.

Jim Stewart, el padre de Stax, ha muerto. El barco ha perdido a su capitán y nuestros corazones están perdidos en el mar. Para un jovencito como yo, él parecía eterno y siempre pensé que este día nunca llegaría, mientras me llevaba a su sueño de hacer música para el mundo.

Había un fuego intenso encendido en el pecho de Jim, nacido del amor por la música, y ese fuego rápidamente se expandió a todos a su alrededor. ¿Qué era lo que pensaba Jim, instalando este estudio de música country en el medio del Sur de Memphis? Los jóvenes vecinos músicos convirtieron a Stax en algo propio. Llegaban al estudio en bicicleta, trabajaban en el almacén que estaba enfrente, se escapaban del colegio para ir a grabar al estudio. Stax se convirtió en un paraíso, un lugar para que los jóvenes autores y compositores del barrio pudieran expresarse

Jim nunca admitió haber creído en mí. ¿Qué tal si tu jefe fuera un pequeño león encerrado, que nunca te decía exactamente lo que esperaba o lo que quería de vos, aparte de que llegues al trabajo en horario? Hubiera preferido el rugido del león, antes que el leve asentir de su cabeza y su mirada de fingido desinterés. En retrospectiva, me doy cuenta que fue esa frecuente mirada de decepción lo que me llevaba a intentar hacer mejor música.

Luego de que Booker T. & The M.G.’s grabáramos “Behave Yourself,” a Jim le había gustado tanto que quería sacarla como simple. Jim empujó a la banda como un jinete clavando las espuelas en su caballo en ese momento, para que consiguiéramos un lado B para “Behave Yourself.”  Por suerte para mí, había estado trabajando en una secuencia musical blusera, se la pasé a la banda y así salió “Green Onions.” De esa forma, Jim se lleva el crédito por empujarnos a grabar la canción que se convirtió en la icónica “Green Onions”. 

Tal era la naturaleza de Jim Stewart, la fuerza conductora detrás de gran Stax Records de Memphis, Tennessee. Para mí, él fue la fuente de incontables horas de felicidad musical, así como también del privilegio de hacer música en un estudio a menos de dos cuadras de mi casa. 

Jim peleó por Stax Records hasta el final, sacrificando su casa, su hogar y su bienestar. Por su entrega a mí, a la familia de Stax y al mundo, descasa en la paz de Dios Jim.

Adios a un Rey.

Booker T. Jones

Fuente: 
https://www.billboard.com/pro/booker-t-and-the-mgs-singer-remembers-stax-records-jim-stewart/




jueves, 1 de diciembre de 2022

Queen Sylvia Embry (1941 - 1992)


Me crucé en la cuenta de twitter de @bluezharp con esta poderosa foto en blanco y negro del fotógrafo Eyd Kazery en la que se ve a una señora ataviada en un vestido floreado tocando un Precision Bass con mucha actitud. De inmediato, me vi obligado a buscar su nombre: Queen Sylvia Embry, blues de Chicago de los '70, una solida base y una voz llena de góspel. Su verdadero nombre fue Sylvia Lee Barton, nacida en la Wabbaseka, en la Arkansas rural en 1941 y fallecida en Chicago en 1992. Una corta vida que le sirvió para erigirse como la única mujer bajista en la escena del blues de Chicago, pero aún así con muy poco reconocimiento. Para eso existe este blog y desde aquí queremos homenajearla y poner en valor su figura, al menos con esta pequeña entrada. 

En algún momento pudo haber parecido que 
Queen Sylvia Embry llegaría a emerger como una de las nuevas figuras femeninas del blues de Chicago, pero la escena machista se encargó de que no lo lograra. 
“Cuando comencé a tocar con Lefty Dizz” explicó en una de las pocas entrevistas disponibles (sitio oficial de Alligator Records), “ni siquiera conocía las escalas en el bajo. Pero me gustaba tocar y Lefty siempre era amable conmigo, nunca me menospreció por ello. Mi problema era con otros bajistas. Frecuentemente me decían cosas como 'No podés tocar nada, andate a tu casa a criar bebés'"

Durante su adolescencia, Sylvia comenzó tocando el piano pero pronto dejó de interesarle, ya que su abuela se era muy estricta con respecto a las clases. A Sylvia le gustaba el boogie y la música de Chuck Berry y Lloyd Price, mientras que su abuela le demandaba que tomara el camino de la música religiosa. Para satisfacer los mandatos familiares, Sylvia cantó en algunos coros góspel, incluso integró el grupo The Southern Echoes. Pero el nido familiar era demasiado estrecho para ella y a los 19 años se fue a Memphis, con la idea de ser actriz o cantante profesional. Finalmente en esta nueva ciudad se casó y se convirtió en una ama de casa. 

La cosa no funcionó, y luego de divorciarse, Sylvia siguió camino al Norte hasta llegar a Chicago en la década del 60. Allí conoció y se casó con el guitarrista 
Johnny Embry, alguien que nunca estuvo entre los nombres mas populares, pero si fue considerado por muchos como uno de los guitarristas mas finos de la ciudad. En 1971, el simple de Z.Z. Hill “Don’t Make Me Pay For His Mistakes” llegó alto en los charts y Sylvia entendió con esta canción que una buena línea de bajo podía ser todo lo que ella necesitaba. Según cuenta, "John me enseñó a tocar el bajo, aunque al principio me decía que no iba a poder, que era muy difícil. Pero soy una persona muy determinada y logré mi cometido". Por supuesto, aquella canción de ZZ Hill  fue lo primero que aprendió a tocar en su nuevo instrumento.

Con una sólida técnica de púa, Sylvia se sumó como bajista a la banda de John y al poco tiempo estaba componiendo y haciéndose cargo de la voz principal en muchas canciones. Ya separados pero en buenos términos, John y Sylvia grabaron un vinilo titulado "
John & Sylvia Embry With The Blues Kings – After Work”, según discogs editado en 1980 bajo el sello Razor Records. Luego fue convocada como bajista para el guitarrista Lefty Dizz y su banda The Shock treatment, con quienes se presentaba con frecuencia en el el Checkerboard Lounge, uno de los clubes de Blues mas clásicos del South Side de Chicago.

Su desempeño como bajista y vocalista impresionó al legendario Willie Dixon, quien la convocó para un viaje por Europa como parte de la gira del "
American Blues Festival". Al mismo tiempo comenzó su sociedad profesional con Jimmy “Fast Fingers” Dawkins, con quien retrornó a Europa para una nueva gira y grabó un álbum. Su figura crecía y había formado su propia banda y debutó con sus propias grabaciones bajo el prestigioso sello Alligator de Chicago dentro de la colección "Living Chicago Blues series". Pero su salud había desmejorado a causa de un cáncer y falleció el 28 de febrero de 1992. Aún sin ser una gran estrella dentro del mundo del blues, mucha gente recordará por siempre Sylvia Lee Barton o Queen Sylvia, su gran sonrisa, su cálida presencia en el escenario, su fraseo góspel, y por supuesto, su solido toque en las cuatro cuerdas. Por eso, no lo dudes y Escuchate Esto! 

https://open.spotify.com/artist/6ctDj9FHaqmy203dLptK4h
https://www.youtube.com/watch?v=-BEUQe3N8cM
https://www.youtube.com/watch?v=PB0sngwb5hI
https://www.youtube.com/watch?v=UPkOJHiry-I
https://www.youtube.com/watch?v=ewXHnfNRBuA
https://www.youtube.com/watch?v=h7vsMprQRqw

Fuentes: 
https://twitter.com/bluezharp
https://www.alligator.com/artists/Queen-Sylvia-Embry/
https://www.allaboutbluesmusic.com/queen-sylvia-embry/
https://www.discogs.com/es/release/4170897-John-Sylvia-Embry-With-The-Blues-Kings-After-Work





viernes, 28 de octubre de 2022

Rip Jerry Lee Lewis - 1935 - 2022

Hoy, a los 87 años de edad, dejó esta tierra el gran Jerry Lee Lewis, el asesino de Louisiana.  

Comparto, a modo de homenaje una pasaje del capitulo titulado "Una mano izquierda negra y una mano derecha blanca", incluido en mi libro "Grabando Emociones - La Revolución de Stax Records".  



"A mis 15 o 16 años, aún no tenía televisión por cable, pero mi amigo Santiago, que vivía a la vuelta de casa, sí. Entonces mi rutina era investigar en la revista de la programación al principio de cada mes, marcar con un resaltador lo que me interesaba y acercarle algunos VHS para que grabara las películas señaladas. De esta forma, gracias al film “Great Balls of Fire” (Jim McBride, 1989) y a su soundtrack, descubrí el blues, el rock 'n' roll, el furioso piano de Jerry Lee Lewis, y también a figuras como Ike Turner con el incendiario “Rocket 88”. Hoy día, a más de 30 años de distancia, puedo entender la clave de todo: Jerry Lee Lewis y Ike Turner, uno rubio y el otro negro, ambos iconos de la ciudad de Memphis, simbolizan la música que amo y respiro día a día. Esta película simboliza todo el poder del rhythm & blues creado en el Sur.

El inicio del film es memorable, y lo comparto en este post (bah, comparto la película completa!)


En el segregado Sur de los Estado Unidos, este joven estaba cruzando un límite, resistiendo las normas de convivencia impuestas. Pero a Jerry Lee, a Elvis y a tantos otros jóvenes blancos que crecieron cautivados por la cultura afroamericana, eso no les importaba. A nivel cultural, era imposible segregar a Memphis."

El ultimo de los pioneros del Rock & Roll ha dejado este mundo. 

Mi libro "Grabando Emociones - La Revolución de Stax Records" está disponible por sistema de preventa en https://milenacaserola.com/producto/grabando-emociones/